lunes, 6 de enero de 2014

De todos modos, lo que más me sorprendió al llegar a Portugal fue comprobar que el fútbol se jugaba con pelotas y no con naranjas. EUSEBIO. HOMENAJE AL CRACK Y SU RELACION CON LA GLORIA DEL FUTBOL URUGUAYO

   
sí, es verdad, me decían “La Pantera de Mozambique” o “La Perla Negra”, y nadie los acusaba de racistas. Por fortuna, ninguno de esos apodos fue más famoso que mi nombre de pila, Eusebio, con el cual soy conocido por todos los que me conocen. Jugué para la selección portuguesa en la década del sesenta, aunque nací en Maputo, capital de Mozambique, que en aquel tiempo era una colonia portuguesa. Sí, hay quienes me tildan de vendepatria, pero les aseguro que doné parte de mi sueldo a las células revolucionarias de mi tierra natal, aunque no recuerdo si eran las células fascistas o bolcheviques.
Homenaje a Eusebio, Portugal
“No estuve satisfecho con el reconocimiento que se me otorgaba hasta que se erigió una estatua bastante parecida a mí frente al estadio del Benfica.”
A los quince años empecé a jugar en el único cuadro Mozambique. Salimos campeones. Tal vez el éxito absoluto que teníamos temporada tras temporada haya sido decisivo para que me contrataran del Benfica, en un presunto robo al Sporting de Portugal. Indudablemente, de haber jugado para ese equipo en lugar de para el Benfica, los niños elegirían al Sporting en el Play Station. Dichoso como un leopardo invisible de dieciocho años partí rumbo a Lisboa con la esperanza de que las canchas tuvieran pasto. De todos modos, lo que más me sorprendió al llegar a Portugal fue comprobar que el fútbol se jugaba con pelotas y no con naranjas.
                                   

Primer campeón del mundo en Sudamérica.

                   
 
PEÑAROL 1961

Hoy, 19 de setiembre se cumple un nuevo aniversario de la primera Copa    Intercontinental ganada por Peñarol.
El mismo Peñarol que la habia jugado el año anterior ante el Real Madrid y se habia quedado con la sangre en el ojo (pero ya tendría su revancha en el 66). Esta vez el rival fué el Benfica portugués y asi como Peñarol fué el primer campeón de América, también conquistó la primera intercontinental para nuestro continente.

El Benfica venía de destronar precisamente al Real Madrid y contaba con un plantel que era la base de la selección portuguesa; Coluna, Augusto, Torres, entre otros.

                            
Vale la pena recordar la formación aurinegra de aquella tarde:
PEÑAROL: Luis Maidana, William Martínez, Núber Cano, Edgardo González, Néstor Gonçalves, Walter Aguerre, Luis Alberto Cubilla, Alberto Pedro Spencer, Ernesto Ledesma, José Francisco Sasía, Juan Joya.
Por su parte el rival alineó así:
BENFICA: Costa Pereira, Angelo, Humberto, F.Cruz, Neto, Cavem, José Augusto, Eusébio, Aguas, Coluna, Simões.
De esta manera Peñarol se transformó en el primer Campeón del Mundo por Sudamérica, asi como ya era bi-Campeón de América.
Un día como hoy, 19 de setiembre pero de 1961 se escribió otra de las grandes páginas de la historia que nos llevaría a ser consagrados como el Campeón Sudamericano del siglo XX.
                              
                                   El Gráfico 2549 A-rattin/eusebio-benfica/almagro Campeon B
                                                             el grafico
                                           
              













 
http://www.ovaciondigital.com.uy/futbol/eusebio-inmortal.html

Eusebio inmortal

En 1998, un grupo de 100 expertos reunidos pior la FIFA incluyó a Eusebio como uno de los 10 mejores jugadores de la historia.
JORGE SAVIA
La proyección de su figura en Portugal alcanzó tales dimensiones que en 1964, después de haberse constituído en la estrella que "explotó" en el firmamento del Benfica que asombró al vencer al Barcelona y el Real Madrid en las finales de la Copa de Campeones de Europa en 1961 y 1962, los grandes clubes italianos ofrecieron sumas exhorbitantes para aquel entonces, pero Antonio Salazar -dictador de Portugal- firmó un decreto por el cual estableció que "La Pantera Negra" era un "tesoro nacional" y, por lo tanto, no podía ser transferido al extranjero.

Monumento.

Además, por si en materia de consideración y reconocimiento fuera poco, cuando cumplió 50 años el Benfica descubrió un monumento que se erige frente a la entrada principal del nuevo estadio Da Luz: la escultura lo muestra en su clásica postura físico-futbolística de la zancada larga y una de sus piernas bien extendidas hacia atrás, un instante antes de pegarle a la pelota.
Se sabe que las clasificaciones que consideran a jugadores de todas las épocas tienen un carácter subjetivo, y más aún: las comparaciones son odiosas, como se suele decir de costumbre; además, ¿qué menos que un monumento podía levantarle el club que, por la enorme gravitación individual de Eusebio, conquistó 12 veces la Liga de Portugal, 5 la Copa de ese país, y dos -pero, sobre todo, en la temporada 1961/62- la Copa de Campeones de Europa.
Sin embargo, en algunos casos hay registros que, si no las legitimizan, al menos las apoyan; y eso es lo que ocurre con el extraordinario exfutbolista mozambiqueño: según los datos estadísticos de la FIFA, en 678 partidos oficiales -no amistosos, y menos encuentros de entrenamiento de esos que en la pretemporada son tan comunes ahora- ¡metió 678 goles!
No pudo ser más grande de lo que fue, quizá, porque en la selección de Portugal era poco menos que él jugando contra todos, como lo mostró aquella imagen imborrable del increíble partido de cuartos de final por el Mundial de 1966 en Inglaterra, en el que los portugueses -para asombro del mundo- iban perdiendo 3 a 0 ante Corea del Norte y terminaron ganando 5 a 3 con 4 goles suyos.
En ese sentido, también es difícil olvidar su reacción posterior al primer tanto portugués: siguió la carrera hasta el fondo del arco rival, sacó la pelota y la llevó rápido hasta el centro de la cancha, para que los rivales reanudaran el juego pronto; eso era algo inédito en aquel entonces.
Quizá, pues, esa postal haya sido -y quede- como un símbolo de su figura y su trayectoria: alto, fornido, fibroso, era un "10" veloz, potente, incisivo y que tenía un remate muy preciso y sumamente poderoso.
Eusebio no fue uno más en el "planeta fútbol", como se estila decir ahora, eso es seguro; y en ese sentido una parte de la afición uruguaya tuvo -y los que viven, siguen teniéndolo- el privilegio de ser el más genuino testimonio del nacimiento internacional de un crack, que en la noche del 19 de septiembre de 1961 tuvo a los más 60.000 hinchas de Peñarol que estaban en el Estadio Centenario (ver nota adjunta) con el corazón en la boca, porque William Martínez, Cano y el "Tito" Gonçalves casi no podían con su embrujo.
No fue la única vez, obvio. En la final de la Copa de Campeones de 1961/62, en Amsterdam, por ejmplo, el fabuloso Real Madrid de Di Stéfano, Puskar y Gento ganaba 2 a 0, pero Eusebio metió dos goles y el Benfica terminó venciendo por 5 a 3 en un partido épico, que quedó grabado en la historia del linajudo campeonato de clubes de Europa.
Ayer falleció por un paro cardiorrespiratorio. En 1994, cuando le concedió una entrevista a El País en Chicago, fumaba mucho; pero es sólo un apunte. Murió un fenómeno; aunque es inmortal, como de todo lo que dice el polémico Mourinho sea quizá lo único que no se discute

Pelos y Señales

Nombre: Eusebio da Silva Ferreira.
Fechas: Nació el 25 de enero de 1942 en Maputo, la capital de la antigua colonia portuguesa de Mozambique. Falleció el 5 de enero de 2014 en Lisboa debido a un paro cardiorespiratorio.
Inicios: Comenzó a jugar a los 15 años en Sporting Lourenco Marques de Maputo. La fama de su talento llegó a Lisboa donde Benfica y Sporting, los grandes de la época, se disputaron su fichaje.
Benfica: Lo contrató a los 18 años y le dio múltiples satisfacciones. Con Benfica ganó 12 ligas portuguesas, dos copas europeas y cinco Copas de Portugal. Anotó 317 goles en 301 partidos.
Selección: Disputó el Mundial de Inglaterra 1966 donde Portugal llegó a semifinales y él fue el goleador del torneo.
Distinciones:Ganó el Balón de Oro en 1965 y la Bota de Oro en 1968 y 1973.
Otros equipos:Tras dejar Benfica jugó en EEUU, México, Canadá y volvió luego a Portugal donde finalizó su carrera en el Uniao de Tomar en 1977.

El "tapado" del Benfica ante Peñarol

Peñarol y Benfica jugaron la primera final de la Copa Intercontinental de 1961, el 4 de septiembre de dicho año, en el estadio Da Luz de Lisboa, y el equipo portugués ganó aquel partido de ida por 1 a 0 con un gol del que, por entonces, era uno de sus más experientes emblemáticos jugadores: Coluna.
La revancha se disputó el 17 de septiembre, en el Estadio Centenario, y Peñarol se impuso fácilmente, por 5 a 0, con un gol de Sasía, dos de Spencer y otros tantos de Joya.
Para el tercer partido, que en aquella época el reglamento de la incipiente competencia establecía que debía jugarse en el continente donde se llevó a cabo el segundo, el Benfica le hizo un pedido a Peñarol: que le autorizara incluir a un juvenil que no había jugado en el encuentro de ida y que, inmediatamente después que los aurinegros dieron su consentimiento, mandaron buscar con urgencia a Lisboa.
Ese "tapado" era Eusebio, que llegó a Montevideo la noche antes de la finalísima y el 19 de septiembre no sólo hizo el gol del empate transitorio del Benfica: fue una amenaza constante para la defensa de Peñarol que, con dos tantos de Sasía, se coronó campeón mundial por primera vez en su historia.

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