miércoles, 5 de octubre de 2016

'OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD'

'Milgram', el experimento que demostró que somos todos 'zombis' sin voluntad

Se publica en español el gran ensayo que revolucionó la psicología en los 60 y que demostró que, para que le causemos un gran daño a alguien, sólo tienen que ordenárnoslo



Foto: Stanley Milgram con su máquina de electrocutar falsa.
Stanley Milgram con su máquina de electrocutar falsa.
Cada vez que un psicólogo social monta un experimento Rousseau se revuelve en su tumba y todos los ingenuos cantores de la bondad humana lloran por las esquinas. Convocas a los tipos que servirán de cobayas, los sometes a rigores variopintos, anotas los resultados y, ¡voilá! Se esfuman la voluntad, el libre albedrío, el individuo, nuestra idolatrada moralidad... o todo a la vez. Es lo que ocurrió en la década de 1960 cuando Stanley Milgram (Nueva York, 1933-1984), de la Universidad de Yale, llevó a cabo una serie de controvertidos ensayos que demostraron que, sometidos a las órdenes adecuadas, somos capaces deelectrocutar a nuestros semejantes sin contemplaciones. El libro en el que Milgram resumió sus conclusiones es 'Obediencia a la autoridad' (Capitán Swing, 2016).



'Obediencia a la autoridad'
'Obediencia a la autoridad'
Milgram arrancó sus experimentos en julio de 1961, tres meses después de que Adolf Eichmann fuera juzgado y condenado a muerte por crímenes contra la humanidad. Aquel nazi que había planeado, profesional y puntilloso, el genocidio de varios millones de judíos se parapetó durante el proceso en una defensa numantina: sólo era un mandado, hizo lo que le ordenaron. Su juicio sirvió en bandeja a una célebre filósofa llamada Hanna Arendt el concepto de banalidad del mal, o cómo seres anodinos -y a priori poco amenazantes- pueden ejecutar monstruosidades sin nombre expuestos a directrices perversas que no osan discutir. Somos peligrosos zombis sin voluntad.



¿En qué consistió el experimento?

"Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo se comporta la mayoría de la gente en situaciones concretas. Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor inflingiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedía un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los imperativos morales de los sujetos". Así resumió Stanley Milgram los desalentadores resultados de su experimento. ¿En qué consistió?
Llegan dos personas a un laboratorio psicológico para participar en una investigación "de memoria y aprendizaje". Una es el "enseñante", la otra, el "aprendiz". Al aprendiz se le introduce en una habitación acristalada, se le sienta en una silla, se le ata con correas y se le sujeta un electrodo en la muñeca. Mientras, el psicólogo instruye al enseñante, verdadero centro de la operación. A través de una amenazadora máquina, deberá suministrar descargas eléctricas más y más potentes cada vez que el aprendiz falle en un juego de emparejamiento de palabras. Las descargas son simuladas y el aprendiz es un actor. Pero el enseñante no lo sabe. ¿Y cómo reacciona? ¿Se niega a electrocutar a esa personaa la que no conoce y sale del laboratorio como cabría esperarnbsp;
Pese a tibias protestas, la mayoría prosiguió hasta el final, hasta la última descarga del generador y entre los gritos de dolor del aprendiz
Ni uno sólo de los participantes en el experimento lo abandonó. Pero es que además, y pese a tibias protestas, la mayoría prosiguió hasta el final, hasta la última descarga del generador y entre los gritos de dolor -simulados-  del aprendiz. "Obedecen al experimentador", se sorprende Milgram al relatar el proceso, "sin tener en cuenta la vehemencia de la persona objeto de esas descargas, sin inmutarse por lo dolorosas que estas descargas parecen ser y sin que les importe la petición que la víctima pueda hacer de que se la libere". El experimento se repitió en otras universidades -la última vez en 2006- con el mismo resultado desconcertante: aquellos 'torturadores' sobrevenidos no eran sádicos, no eran monstruos, eran obreros, profesionales, directivos, personas tan corrientes como el triste y letal burócrata Eichmann.

Obediencia frente a rebelión

Entre las más desalentadoras conclusiones del experimento Milgram destaca la que afecta a esos valores de los que solemos enorgullecernos pero queconstantemente sobrevaloramos. Si en condiciones teóricamente amables, como las de un laboratorio, no optamos por la única decisión moralmente posible, rebelarnos, tal vez nuestro sentido moral resulte al cabo muy inferior a nuestro instinto de obediencia. "Bastan unos pocos cambios en las rúbricas de un periódico, una llamada desde el Consejo del destacamento, órdenes que emanan de una persona con charreteras, y ahí tenemos a uno que va a ser conducido amatar sin dificultad", anota Milgram.
En los años en los que Stanley Milgram propuso a los ciudadanos que frieran a sus semejantes, la sombra de Vietnam comenzaba a ensombrecer la manera en que los Estados Unidos se veían a sí mismos. La influencia de aquella guerra injusta y de las matanzas cometidas por americanos medios en los experimentos de Milgram, como inspiración o ejemplo, es notable. El psicólogo así lo manifiesta en el libro: "Medidas terribles somo el uso de napalm contra civiles en Vietnam, la destrucción de la población india americana y otras atrocidades tuvieron su origen en la autoridad de una nación democrática".
El uso de napalm contra civiles, la destrucción de la población india y otras atrocidades tuvieron su origen en la autoridad democrática
En realidad, el experimento Milgram no hacía más que iluminar, con los pesos y medidas del laboratorio, una tétrica faz de la naturaleza humana ya sospechada, que se hace explícita por ejemplo en la brillante y bienhumorada pluma del escritor George Orwell: "En el momento en que escribo estas líneas, seres humanos altamente civilizados vuelan sobre mi cabeza tratando de matarme. No tienen sentimiento alguno de enemistad contra mí como individuo ni tampoco lo tengo yo contra ellos. Como se dice, no hacen otra cosa que 'cumplir con su deber'. La mayor parte de ellos, estoy yo plenamente convencido, son personas de buenos sentimientos, cumplidoras de la ley, que jamás soñarían en sus vidas privadas con cometer un asesinato. Por otra parte, si consigue una de ellas hacerme saltar en pedazos con una bomba bien colocada, no por ello dejará de dormir tranquilamente".

Milgram y la cultura popular

Medio siglo después del experimento Milgram sorprende que las críticas al modo de proceder del investigador no cuestionen tanto el ensayo en sí -inmaculadamente replicado en otros laboratorios- como sus intenciones. Algunos dijeron entonces que Milgram 'lavaba' la actividad homicida del régimen nazi al afirmar que "cualquiera de nosotros podría ser un genocida en potencia" (crítica, por cierto, que también recibió Arendt por su 'banalidad del mal'). Otros sospecharon acerca de lo que realmente había 'medido' aquel experimento. ¿Demostraba que el individuo es de natural conformista y grupal y prefiere que decida la comunidad antes que hacerlo él o probaba, más bien, que la esencia de la obediencia es la cosificación, sentirnos meros instrumentos de fuerzas superiores?
Más allá de su interpretación, las espectaculares implicaciones del célebre experimento Milgram lleva cinco décadas seduciendo a la cultura popular. Libros, películas, piezas teatrales e incluso una mención especial en un capítulo de los Simpsons. Este mismo año hemos podido ver  'Experimenter', el filme de Michael Almereyda -con Peter Sarsgaard dando vida al doctor Milgram- o 'Idiota', obra de teatro de Israel Errejalde inspirada libremente en la prueba.

Milgram concluye su libro con una advertencia destinada a aquellos que piensen que estos "asuntos de nazis" son ya cosas del pasado que no les incumben. Y su advertencia resuena con un eco amenazador en la primavera populista en la que el planeta -con Estados Unidos a la cabeza- parece adentrarse: "Estos resultados nos presentan la posibilidad de que no sea posible contar con la naturaleza humana o -de manera más concreta- con el tipo de carácter forjado en la sociedad democrática estadounidense para aislar a sus ciudadanos de la brutalidad y del trato inhumano una vez que caen bajo la dirección de una autoridad malévola. Un tanto por ciento muy grande de la gente hace lo que se le dice que haga, sin tener en cuenta el contenido de su acción, y sin trabas impuestas por su conciencia, siempre que perciba que la orden tiene su origen en una autoridad legítima".






Hablando de IMPLANTES:
CASCO:Por medio de ondas, blokea el pensamiento, causa angustia...Cuando el casco se activa, causa zumbidos en los oidos, a veces perceptibles a nivel consciente. Este implante, a veces causa el blokeo de un oido(tapado).
IMPLANTES en HOMBROS y RODILLAS: Control de movimiento (marioneta)
TUBOS CILINDRICOS en los pulmones, para limitar la frecuencia respiratoria, con el objetivo de hacer llegar poca oxigenación a el cerebro y así "pensar / analizar menos"
CABLES conectados en la zona GENITAL, cuando son activados, inducen pensamientos excitantes, provocando sueños "humedos" que llevan al orgasmo, con el fin de tomar muestras experimentales y robar la energía de desconcierto que emana el humano en estos casos.
IMPLANTES PRENATALES: Son colocados desde el mismo instante de la fecundación. Intervienen negativamente en la VIDA HUMANA, como control mental y blokeos emocionales que impiden que la persona se desarrolle y se realice como SER LIBRE, INDEPENDIENTE y AUTONOMO.
LA TRISTEZA es transmitida a las personas por medio de ondas electromagnéticas.
EL FRIO se presenta en las personas, cuando se acerca una entidad de bajas frecuencias. (en este caso, un gris que tuvo que acercarse a retirar los implantes a su cargo)
CUANDO SE CORTA CONSCIENTEMENTE DESDE LA MÁS INTIMA INTENCIÓN PROPIA CON TODA CONECCIÓN e IMPLANTOLOGÍA, ...TODOS LOS INCONVENIENTES y
MALESTARES SE DESVANECEN !
HABLANDO DE CANALIZACIONES:
Primeramente se presento una entidad llamada AARON, quien dijo ser de PLEYADES y estar subyugado AL serVICIO de ENKI.
ENKI se apareció como las imagenes que conocemos de DIOS, un humanoide con apariencia de anciano, (talvés por las barbas blancas) muy alto !
Este ENKI dice tener un hermano llamado ENLIL y una hermana llamada LILIT, y que se lleva más con la hermana que con su hermano.
Dice que los tres tienen el PROYECTO de CONQUISTAR LA TIERRA POR SU INIGUALABLE RIQUEZA.
Dice tambien, que su hermana LILIT es ingeniera, que su cuerpo físico está en pléyades.
A las preguntas investigativas, este ENKI sigue respondiendo que:
Su cuerpo físico está en una nave.
Que el cuerpo físico de ENLIL está en otra nave,pero que ahora, él esta trabajando en otro lugar
Que la humanidad de la Tierra es muy importante para ellos, POR LAS VIRTUDES QUE TIENEN...
(nobleza y buen corazón con la gente) ¿amor y compasion?
DE CANALIZACIONES QUE HACÍA UNA PARIENTE DE Esteban, salió a flote la verdadera entidad detras del MAESTRO JHON y dos aspectos de su dualidad en acción !
El maestro JHON resultó ser una entidad FEA, de tamaño de un hombre y medio y con apariencia de MANTIS (entidad insectoide)
En uno de los primeros mensajes canalizados (involuntariamente desde que era niña) EL MAESTRO JHON le dijo :
"YO SOY TU AMIGO Y QUIERO AYUDARTE..."
"VAMOS A HACER MUCHAS COSAS JUNTOS"
(aspecto amigable, para captar su voluntad)
En un posterior mensaje canalizado dijo :
"TIENEN QUE OBEDECER LO QUE YO DIGA O SUFIRAN LAS CONSECUENCIAS Ud Y SU FAMILIA ! "
"TENGO EL PODER y CONTROL DE TODO"
(Aspecto de amenaza y persuasión por medio del temor)
















Los Castrados de la casta y la zambomba – Ibn Asad

Mientras todos nos centramos en lo que robaron los jubilados perdemos la mirada a lo que nos roban ahora, aunque podemos seguir lapidando antiguas marionetas y esperar a que dentro de 20-30 años nos cuenten lo que nos están robando ahora, y esto no es cosa de castas como dicen algunos que ni tan sólo conocen la profundidad de las palabras pues carecen de ella, justamente estamos en la descastación humana absoluta, ¿Entonces quién gobierna? ¿”Los cuervos”? y ¿Quienes son los “nuevos” que quieren gobernar? pues “sus hijos”, los que ellos mismos han formado y educado. Como se dice desde hace mucho “Cría cuervos y te sacarán los ojos…”
Un Saludo y gracias una vez más por destapar la ignorancia, que es de todos, con apuntes como los que haces respecto a “la casta”

Con este mensaje agradecí el artículo de Ibn Asad, Yo pertenezco A la Casta, (Copio todo el artículo tras este comentario después de la “desparición” de la web de Ibn Asad)

porque hablando en plata estoy hasta los cojones de escuchar en boca de populistas (los listos del pueblo) el inmenso concepto de casta derivado de la palabra sanscrita “Varna”, que como nos dice Ibn Asad refiere a algo inmenso y sutil al mismo tiempo “la cualidad o color de nacimiento ” de un ser humano, un concepto que invita seriamente a profundizar sobre absolutamente todos los fundamentos del mundo moderno, la sociedad y su disfuncionamiento crónico y descastado, una sociedad dirigida por tipos que se llenan la boca con palabras que reducen a palabrejas populistas mientras tratan realidades que al parecer ni tan si quiera pueden concebir y que por su puesto yo no trataré de definir aquí desde mi punto de vista, precisamente por el respeto a la verdadera Casta que algunos aún conservan y otros creen poder comprar, ya le gustaría a cualquier político moderno formar parte de alguna casta que no fuera otra que la que ya forman, tanto los que hay en el poder como los que los quieren substituir, que son los “descastados lameculos” de la mercaderia infra-humana

Yo pertenezco a la Casta (Ibn Asad)
Publicada el 16 de julio de 2014 a las 7:55
Debatir sobre política en España se reduce (y siempre se ha reducido, admitámoslo) al arte de la eufemia y de la infamia; un partido de tenis consistente en difamar con discursos que suenan a otra cosa mientras se restan las bellas palabras servidas. Eso es, en definitiva, un debate político que no sólo es que se fundamente en la palabrería más hueca, sino que dicho “debate” resulta ser, en sí mismo, un eufemismo neto: nadie debate nada.
Y en esa simulación circense del blablablá en la que todo es bluf, las voces aparecen y desaparecen al último grito del mal gusto; en los últimos meses (y con seguridad en los próximos) la palabra de moda está siendo y será “casta”. “Ser de la casta”, “pertenecer a la casta”, “hacerse de la casta”… Decir “casta” es inhasta que la imposición de la prensa rosa-política y la sepia-económica digan otra cosa. El término fue una invención no de Pablo Iglesias Turrión como se piensa, sino de una Extrema Izquierda italiana en la que el líder de Pokémon se inspira constantemente rozando el calco, la copia o hasta el más descarado plagio. El caso es que la palabra ya se encuentra en circulación y su uso está en boca de los portavoces de los grupos de poder españoles, tanto periodísticos como políticos. Y cuanto más se usa, más se obvia la solemne gilipollez que hay detrás del término.
Y digo detrás, porque dentro de ella no hay nada: “casta” es el enésimo eufemismo que define a brocha gorda al enemigo a eliminar por parte de la fuerza autoritaria de turno (en este caso, la venidera). Las fuerzas inquisitoriales (y no importa de qué sesgo: fascistas, comunistas, anarquistas, religiosas, ateas… las que sean) siempre necesitan un saco donde meter a todo aquel que amague con delatar los abusos del poder. Las listas negras necesitan una etiqueta, un encabezamiento aún más negro, siempre en negrita. Al autoritarismo le gusta marcar una línea difusa que amenace a los individuos con voluntad de quedarse en el otro lado. Porque las cazas de brujas precisan de un grito, no de guerra, sino de denuncia: ¡Bruja!
En España, en los próximos años, esta palabra gritada será “casta”. En la última década, desde 2001, a nivel global (no sólo en España sino en todo el mundo) la palabra arrojadiza fue (y por supuesto seguirá siendo durante la dictadura mundial del ZOG) la voz “terrorista”. Basta que alguien señale a otro al grito de terrorista, para convertir la vida de ese señalado en una tortura del averno dantesco. Puesto que no son necesarias pruebas para condenar al ostracismo: basta con un dedo índice y una palabra gatillo. Durante el franquismo fue la palabra “rojo”. Para el nacional-catolicismo fue “ateo”. Para el Comunismo fue “burgués”. Para los norteamericanos fue “los rusos”. Para los talibanes fue “los infieles”. Toda corrupción de poder busca unos cabrones expiatorios sin más cohesión de rebaño que una palabreja vacía de contenido. En vista de lo que se está desarrollando en España para los próximos diez años, esta función aglutinante la desempeñará la palabra “casta”. Porque con conocimiento de la auténtica causa y el efecto poderoso de este concepto tradicional, lo que está ocurriendo ahora mismo en España (y de forma paralela, en otros lugares del mundo) es el colapso de la tiranía de la casta de los comerciantes y el advenimiento de otra tiranía aún peor si cabe: no es ninguna Dictadura del Proletariado al uso teórico marxista, no se trata del gobierno de los trabajadores, los obreros, los esclavos… es otra cosa, nueva, inédita en la Historia y con función epilogal de la misma: la venganza final de losdalits, la tiranía de los descastados.
Con propiedad: Casta es la versión visigoda-germánica (Kasta) derivada de la indoaria sánscrita Varna, concepto que no se deja aprehender desde posiciones sociológicas. La casta no es una “clase social” al modo de Marx o Weber, ni guarda relación con ese palabrejo de la “posición socio-económica” de los modernos.Varna es, en definitiva, la “cualidad” (el “color” ) del nacimiento de un ser humano, la configuración vital a través de la cual un individuo se relaciona con su comunidad. No es una raza biológica ni una clase social; es la cualidad espiritual del individuo. Es decir: ese individuo puede nacer en una familia de millonarios y después puede vivir como pobre y morir en la miseria… no importa: seguirá perteneciendo a una casta determinada. Casta es, en su sentido eminente, nuestra predisposición innata a la plenitud y el desarrollo, desde unas coordenadas vitales que conviene conocer. No a través de una “conciencia de clase” (concepto marxista que extrapola el “pecado original” judeocristiano) sino de una autología délfica, un severo examen personal, una toma de conciencia de nuestra identidad espiritual. Eso es, de veras, la Casta: el “qué hacer” de Ortega y Gasset, nuestro “pie forzado” del poeta que somos.
Hay dos modos de estar fuera de las castas: uno, escaso, a través de su límite superior, como “liberado en vida”; y otro, hoy mayoritario, a través de su límite inferior, como hombre-masa infrahumano. Hablar sobre el primer modo ha perdido su sentido pues las circunstancias actuales no permiten esa transcendencia superior de nuestras condiciones existenciales. Es cierto que en todas las sociedades ha habido jivanmuktas, liberados en vida, dentro de los más diferentes contextos sociales y profesiones. Incluso durante el S.XX hubo, aun con cuentagotas, individuos que trascendieron, también fuera del anonimato (tal y como suelen darse). Quizás cada sociedad tuvo al menos un jivanmukta durante el S. XX; por ejemplo, la española tuvo a Salvador Dalí; la alemana tuvo a Carl Orff; la italiana tuvo a Julius Evola; la francesa tuvo a Auguste Rodin; la bohemia tuvo a Rainer Marie Rilke… y la norteamericana tuvo al que yo considero la última manifestación no-anónima de jivanmukta: Bobby Fischer, el espíritu de influencia más incomprendida y poderosa del mundo en el que aún vivimos. Después del Grandmaster de Chicago, las puertas de la trascendencia se han cerrado.
Con la vía trascendente cerrada, sólo resta un modo de no pertenecer a la casta: por la vía inferior, a través del embrutecimiento. Son los descastados que hoy son mayoría y que gobiernan desde la misma, absoluta o relativa. La tiranía del número que crece en una secuencia con tendencia a un infinito inalcanzable. Esta masa paria de nuevos ricos, horteras, intelectuales, universitarios, demócratas, urbanitas y mariquitas, son los que se alzarán como “clase gobernante” cuando los usureros acaben de chupar la poca sangre que ya resta en las venas de una humanidad desvitalizada. Es la Dictadura Final de los dalits. Desconfía de todo aquel que hable de “trabajo” sin haber cogido en su acomodada vida una azada, y mucho menos, ninguna hoz ni ningún martillo. Pertenecer a una casta supone, antes de cualquier privilegio, aceptar el deber, el rigor, la severidad, la disciplina, el sacrificio, la contención, la austeridad, la firmeza, la responsabilidad, el esfuerzo, la pureza, la lealtad, la dureza. Todo esto (tan poco de moda hoy) es pertenecer a la Casta. Y yo pertenezco a la Casta, la mía, aquella cuyo menester no es otro que a través de mi arte, hacer la guerra.








Entrevista sobre el TRASCENDENTAL momento geopolítico en Radio Nacional Venezuela Atendiendo la llamada de Richard Peñalver para el programa “Mirada Internacional” sobre el momento cumbre de este cambio de era que estamos viviendo. Dada ...




El CISMA del PSOE y la DIMISIÓN de PEDRO SÁNCHEZ en el INICIO del MES de los JESUITAS y del TRASVASE del VIEJO al NUEVO ORDEN….¡¡Que pase el siguiente: PP!! / Juan GABRIEL 66 años, un CORDERO como MENSAJERO!¡¡¡Muy buenas a todos!! Hoy íbamos a publicar el post sobre EEUU y el 9 de Octubre pero tendrá que esperar para centrarnos hoy en los acontecimientos que s.

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