lunes, 11 de abril de 2016

La manipulación de los colores en el cine y la publicidad para inducir emociones (explicada por un experto)

La presentación 'DOLOR CRÓNICO Prof. Dra. María Beatriz Casadio 2013.'













CIENTÍFICO SOSTIENE QUE TODAS LAS ENFERMEDADES MENTALES TIENEN ESTA MISMA CAUSA

CIENCIA

POR: ALEJANDRO MARTINEZ GALLARDO - 04/18/2016
UNA FASCINANTE TEORÍA PODRÍA EXPLICAR EL ORIGEN DE LA MAYORÍA DE LAS ENFERMEDADES MENTALES.

La facultad de controlar una atención inquieta una y otra vez es la raíz misma del juicio, el carácter y la voluntad... Una educación que aumente esta facultad sería la educación por excelencia.
-William James 

David Kessler parece saber de lo que habla. Antes fue comisionado del FDA (Food and Drug Administration) y tiene evidentemente mucha experiencia tratando con adicciones y los efectos psicotrópicos de diferentes sustancias. En su nuevo libro "Capture" propone una teoría unificada de las enfermedades mentales, en base a un análisis histórico de diferentes casos y personajes que han padecido diferentes enfermedades mentales y adicciones. Kessler considera que en todo los casos existe un proceso neurológico en común, el cual llama "captura" y define como una atención selectiva que se enfoca --muchas veces obsesivamente-- en uno o en una serie de estímulos y no en otros (en los millones de estímulos que nos bombardean cada instante). Es decir, algo nos captura y esto echa andar un circuito de respuestas neurales que con el tiempo se convierten en una enfermedad. Esto sugiere que una enfermedad mental es, sobre todo, una forma de ver el mundo, una perspectiva que al reforzarse, al fijarse obsesivamente y recibir el peso de una atención psíquica constante, nos encasilla y encierra en un estado determinado (y por el peso y la presión nerviosa hace que se desgaste la estructura cerebral). Esta perspectiva altamente selectiva suele ser desequilibrada, pero no es el resultado de un desequilibrio o un desbalance químico del cerebro, sino es esta tendencia la cual al reproducirse tiene efectos químicos en el cerebro (en esto Kessler propone una teoría radicalmente divergente de lo que la medicina moderna supone).
Algunos ejemplos de como sucede esto. Te encuentras trabajando en tu casa y en la calle ubicas el ruido relativamente quedo de una persona reparando una instalación eléctrica, un zumbido. Tu mente no deja de atender a ese sonido y después de un rato domina completamente el espacio, no puedes dejar de escucharlo y no puedes concentrarte en tu trabajo. Hay miles de otros sonidos, los pájaros, la música de la otra casa, los autos, etcétera, pero no puedes resistir fijarte en ese zumbido eléctrico que además te produce tanta ansiedad. Otro ejemplo, un día concluyes que tienes un gran defecto y simplemente no puedes hacer las cosas, tiendes siempre a procrastinar, por alguna razón, quizás genética o simplemente un hábito tan arraigado que es parte de tu naturaleza ya, tienes una pereza permanente, abulia, una debilidad de carácter. Todos los días cuando te levantas y quieres hacer algo --eso que sabes te puede hacer sentir mejor-- no lo haces porque no tienes la fuerza de voluntad, no eres suficientemente bueno. Eso sí, pasas el día dedicándole mucha energía a pensar en que sucedería si hicieras eso y si tuvieras aquello necesario para hacer las cosas, eso que no tienes.  Un circulo vicioso: un circuito o un bucle neural de retroalimentación negativa.  
Un ejemplo en el sentido opuesto. Alguien dice algo sobre ti que toca una fibra especialmente sensible. Generalmente esto te produce enojo, estrés, desconsuelo. El enojo suele convertirse en un dolor de cabeza al final del día, en un aturdimiento, en un estado mental que te impide ser productivo y hace afecta todas tus relaciones. Sin embargo, esta vez en vez de reaccionar lo dejas pasar, lo observas y reconoces pero no te genera ningún apego, la situación surge y prontamente desaparece puesto que no las has subrayado con tu atención. El enojo no ocurre, tu mente no se estresa, no queda registro este evento, sigues con tu quehacer notando otras cosas que igualmente surgen y llaman tu atención pero desaparecen igualmente cuando no les das importancia específica. 
Kessler señala que la "captura" opera a través de tres elementos básicos: "hace más estrecha la atención, una percepción de no tener control, y un cambio afectivo o emocional". De esta forma lo que capturamos va esculpiendo nuestra mente y puede llevarnos a una enfermedad neurodegenerativa, a un comportamiento compulsivo y a un estado general de ansiedad y depresión. Sin embargo, la captura necesariamente tiene también un aspecto positivo (en realidad es neutral, dice Kessler) y este foco de atención reducido puede tener también un efecto magnificante para sacarnos adelante, com ha sido el caso de personas que han logrado imponerse a enfermedades (como Winston Churchill) o como es el caso de personas que se apoyan en la espiritualidad.  
Todos los mecanismos con los que se tratan las enfermedades mentales, explica Kessler, actúan a través de una selección dirigida de la atención: "lo que las drogas hacen es que disminuyen mi reactividad y siento menos, la psicoterapia hace que vea la vida de forma distinta para que algo distinto capture mi atención, la espiritualidad hace que me desapegue de los estímulos". Esto es una forma un tanto reduccionista de explicar cómo operan estos métodos, pero ciertamente tiene algo de cierto. Las drogas que se toman para tratar la depresión, por ejemplo, tienen los efectos de hacernos sentir menos e incluso llegan a producir problemas para tener erecciones u orgasmos; la psicoterapia suele ser una forma de encauzar la atención hacia una perspectiva en la cual el paciente pueda integrar las obsesiones y ansiedades que lo asedian; al final de cuentas es fundamentalmente una forma de incidir en cómo vemos y en qué vemos; filosofías como el budismo, por ejemplo, sugieren que todas las cosas son impermanentes, y por lo tanto no tiene sentido reaccionar y formar apegos (ya que seguramente sufriremos si lo hacemos); el budismo esgrime una forma distinta de capturar la realidad, de hecho postulando la no-captura como esencia de salud y libertad
El mismo mecanismo psicodinámico opera en todos los casos que distintivamente van moldeando nuestra mentes, esto es un circuito de neuronas que "habiendo disparado juntas, se conectan", "lo que nos captura es el resultado de capturas previas", dice Kessler. Así tenemos una especie de cristalización o concentración de un proceso emocional o de un programa cognitivo (ese repetirnos que somos así o que el mundo es así), el cual se convierte en un circuito neuroquímico que corre constantemente o con alta frecuencia, con un sello neural distintivo de hormonas y sustancias químicas. He ahí un cuadro como la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo o la adicción, etc.
La realidad,  sugiere la teoría de Kessler, es experimentada a partir de nuestra selección de un paquete limitado de estímulos dentro de una plétora innumerable, e inabarcable para nuestra percepción, de estímulos. Esta selección está ocurriendo todos los instantes, pero nuestra mente tiene una tendencia altamante selectiva, que fácilmente lleva a la obsesión, y decide enfocarse en una serie muy estrecha de pensamientos, memorias y concepciones que alguna ves fueron estímulos presentes, pero que hemos convertido en una realidad fantasma constantemente reproducida y superpuesta sobre la realidad de los estímulos directos.
Por último me parece que la teoría de Kessler tiene importantes paralelos con la filosofía del Buda y su noción de la formación de agregados y fabricaciones volitivas que constituyen de alguna manera la sustancia misma del sufrimiento. Kessler dice que el origen de todo el sufrimiento mental es una atención endeble que se vuelve víctima de sus propios deseos y obsesiones, hasta el punto de enmarañarse y paralizarse en una serie de hábitos. Las "capturas" que hacemos a su vez nos capturan.  La doctrina de las cuatro nobles verdades de Buda parte de la realización de que el mundo es sufrimiento (dukha), y que el origen del sufrimiento es el deseo y el apego a las cosas placenteras y desagradables. En la enseñanza de los 12 nidanas el budismo explica que la ignorancia de que todas las cosas son impermanentes (anicca) produce construcciones o fabricaciones volitivas (sankharas), que son deseo de tener o sentir esta u otra sensación.  En ciertos contextos, los sankharas pueden entenderse de manera equivalente al karma; tenemos entonces que el sufrimiento, que es el resultado de la avidez o la aversión que generan las cosas (que son impermanentes), persiste a través de una formación o un compuesto inicialmente producido por la mente pero que se fija en el cuerpo como una especie de nudo y memoria que puede permanecer en un nivel inconsciente. El cuerpo y sus lastres, nuestro karma y nuestras obstrucciones, los hábitos a los cuales estamos aferrados y el sufrimiento que generamos al reproducirlo serían solamente el edificio --de solidez y realidad ilusoria-- generado por estos sankharas, por este agregado de capturas... capturas sobre capturas, deseos sobre deseos. 
El sankhara como un mal hábito pero también como un proceso neural reiterativo se alimenta y se mantiene como una sustancia compuesta en el cuerpo por la atención que le seguimos otorgando, la energía psíquica del deseo que sigue fijando, como un esmalte, esta volición mental y haciendo que se reproduzca. Estos sankharas serían las semillas de todas las enfermedades (no sólo mentales según la visión budista), las cuales crecen en la medida que reciben nutrimento, una especie de agua y sol psíquico que puede proveer solamente la atención, el aferramiento de la mente, muchas de las veces el cual puede ocurrir de tal forma que, paradójicamente, debido a su constancia, se escape de nuestra atención consciente. Un reforzamiento que puede estar ocurriendo con cada percepción y pensamiento sin que el sujeto tenga noción clara de que está vitalizando su propia enfermedad.
En el Mahasatipatthana Sutta, se enseña que la liberación de estos compuestos, de estas fabricaciones mentales anquilosadas, es posible a través de un acto de observación (mindfulness) en el cual una persona observa las sensaciones que surgen, pero no se aferra a ellas y así observa también su originación dependiente (su carencia de esencia) y su impermanencia. Una vez que una persona entiende que aquello que deseamos es impermanente y no tiene sustancia, entonces cuando se presenta (aquello que suele capturar nuestra atención), no existe impulso o volición de poseer o perseguir esa cosa y entonces el sankhara entra en un proceso de surgir y desaparecer y se desarrolla una ecuanimidad.  El nirvana, de hecho, es descrito como el estado libre de formaciones o construcciones, un estado sin sankhkaras, un estado libre, es decir, sin captura, en el que todo pasa y todo se observa con delicia y ligereza, pero nada se coagula o cristaliza.
De todo lo anterior podemos avanzar una noción que me parece importante. Como señalan los antiguos textos budistas e hinduístas, la mente es en su naturaleza bruta un elefante salvaje y cuando se deja ir sin brida suele destruir, como un elefante, todo lo que toca. La energía mental, al estar focalizada por la atención obsesiva, como un rayo de sol en una lupa, llega a quemar y lastimar aquello a lo cual se dirige. Por eso es fundamental entrenar la mente a que  se tranquilice y relaje (domar el elefante), de otra forma la energía que dirige y la energía que gasta es demasiada (¡su poder es verdaderamente enorme!). Fácilmente podemos dejar que nos atrape la mente, una mente veleidosa y tiránica, que en vez de cumplir su función de ser una herramienta, una especie de altamente sofisticado secretario, asume una realidad hegemónica, monolítica y monomaniaca. Hasta la fecha creo que el ser humano no ha ideado una mejor técnica para fomentar la relajación de la mente y esa capacidad que celebró el psicólogo William James como la marca del genio, el poder dirigir la atención a voluntad, que la meditación, la disciplina de concentración y purificación de la mente. Si Kessler está en lo correcto y todas las enfermedades mentales (o al menos muchas) están relacionadas con este proceso de captura --una captura que tiende a procesos negativos, a fijaciones incontrolables-- entonces seguramente tenemos en la meditación una forma de tratamiento milenario, probado y altamente efectivo, especialmente cuando puede utilizarse de manera preventiva. Captura tu atención antes de que  ella te capture a ti.  
 Twitter del autor: @alepholo








Shemsu hor ; Los Verdaderos Constructores de las Pirámides ; J.J Benítez







Inteligencia Colectiva & Vínculo Común



Hace 4.300 años  Egipto cambia la piedra por el bronce ¿Cómo construyeron la gran Pirámide de Keops 300 años antes?




 ¡ Ni siquiera conocían la escritura ¡

¡ Vale ¡ La foto principal parece ser algo fantasiosa, pero iremos a los datos. Benítez hace referencia a un antiguo papiro en el que se mencionan estos semidioses, haciendo estragos las dataciones y teorías "oficiales"

Explicación oficial


Los arqueólogos se basan en escritos de Heródoto siglo V a.C, los sacerdotes le contaron que los bloques se levantaban de grada en grada con una especie de grúas individuales formadas con troncos cortos.

Inteligencia Colectiva & Vínculo Común



Heródoto, filósifo griego visita el antiguo Egipto 450 años a.C y se le explica como se construyeron las pirámides, pasados ya mas de 2.000 años entendiendo que se construyeran alrededor de unos 2.500 años a.C. De todas formas Heródoto no
menciona las famosas rampas por las que supuestamente hacían deslizar los bloques. Herodoto cuenta lo que le contaron.




Inteligencia Colectiva & Vínculo Común
ejemplo de rampa en la explicación admitida como oficial
Según los arqueólogos la pirámide es construida por Keops 2590 - 2567 a.C

Durante sus 23 años de reinado colocaron a precisión milimétrica 3 millones de bloques de granito, caliza y mármol .

Ejemplo rápido de calculo
 3.000.000 bloques  :  8395 días =   357 bloques diarios , dichos bloques oscilan entre 2 - 60 toneladas cada uno.
Para una cultura que está entrando en la Edad de Bronce, saliendo del Neolítico (Edad de Piedra) es una construcción imposible, sabiendo que estas tribus vivían en chozas construidas con adobe y empleando herramientas muy rudimentarias para recolección de alimentos y pastoreo.
¿Es todo esto una explicación científica para determinar el tiempo y la forma con la que se construyeron estos monumentos de la antigüedad?



Tecnología imposible


Según las fechas la construcción de la gran Pirámide no se le puede atribuir a los egipcios, y si fuera así, ¿Con que herramientas? ¿Con qué conocimientos?



Si fueron ellos tuvieron que superar infinidad de dificultades técnicas y matemáticas.

¿Cómo es posible que emplearan el " codo " como unidad de medida?

Como es sabido, sólo en la era espacial se ha podido comprobar que el metro estaba mal medido. Su longitud, en realidad, es algo mayor de lo que siempre habíamos creído. El metro exacto tiene una longitud de 1,047. Pues bien, dos codos egipcios equivalen exactamente a 1,047: el metro de la era espacial !.


¿Cómo lo lograron los hombres de la Edad de Piedra? ¿O no fueron ellos?

Los verdaderos constructores de las pirámides 


Si estos datos te han sorprendido, ni te imaginas la cantidad de pruebas que aportaJ.J Benítez en este preciado documental. Una tras otra desmonta todas las teorías y dataciones denominadas "oficiales", al final del vídeo os espera una gran sorpresa.




¿Por qué el perro se lame los testículos?









Lo único verdaderamente sorprendente de los papeles de Panamá es que en ellos no hay ninguna sorpresa. ¿No nos hemos enterado exactamente de lo que esperábamos enterarnos? Ahora bien, una cosa es saberlo, así en general, y otra, tener datos concretos. Es un poco como saber que tu pareja te la está pegando por ahí. Se puede aceptar el conocimiento abstracto de algo así. El dolor se produce cuando uno se entera de los detalles obscenos, cuando uno ve las fotos de lo que han estado haciendo... De la misma manera, con los papeles de Panamá, hemos visto algunas imágenes cochinas de pornografía financiera y ya no podemos hacer como que no nos hemos enterado.
Ya en 1843, el joven Karl Marx afirmó que al antiguo régimen alemán «simplemente le da por pensar que cree en sí mismo y exige que el mundo piense lo mismo». En una situación así, denunciar la sinvergonzonería de los que están en el poder se convierte en un arma. O, como añade Marx, «la vergüenza debe hacerse más vergonzosa, dándola a conocer». Y ésta es exactamente nuestra situación: nos encontramos ante el cinismo desvergonzado del actual orden global, a cuyos agentes les da por pensar que creen en ideas de democracia, derechos humanos, etc., y, a través de revelaciones como las de Wikileaks o lospapeles de Panamá, la vergüenza se vuelve más vergonzosa por el hecho de darle publicidad.
Un rápido vistazo a los papeles de Panamá revela dos características. Una positiva es la solidaridad de los participantes. En el tenebroso mundo del capital global, todos somos hermanos. Allí está el mundo occidental desarrollado que se da la mano con Putin y el presidente de China, Xi. Irán y Corea del Norte también están ahí... Es un verdadero reino del multiculturalismo, donde todos son iguales y diferentes. La otra negativa es la contundente ausencia de EEUU, lo que le da cierta credibilidad a la afirmación de Rusia y China de que hay intereses políticos involucrados en la investigación.
Entonces, ¿qué vamos a hacer con todos estos datos? Hay un chiste de un marido que vuelve a casa antes de lo esperado y encuentra a su esposa en la cama con otro hombre. La mujer sorprendida le pregunta: «¿Qué ha pasado? ¡Me dijiste que ibas a volver tres horas más tarde!». El marido explota: «¡Seamos serios! ¿Qué haces en la cama con ese tipo?». La esposa responde sin alterarse: «¡No cambies de tema, responde primero a mi pregunta!». ¿No es algo parecido lo que está sucediendo con las reacciones a los papeles de Panamá? La primera reacción es la explosión de furia moralista: «¡Horrible, cuánta codicia y cuánta deshonestidad la de esa gente! ¿Dónde están los valores fundamentales de nuestra sociedad?». Lo que deberíamos hacer es cambiar inmediatamente de tema, pasar de la moralidad a nuestro sistema económico. Políticos, banqueros y administradores siempre han sido codiciosos, de manera que ¿qué hay en nuestro sistema legal y económico que les ha permitido ser conscientes de su codicia de una forma tan escandalosa?
Desde la crisis de 2008, personajes públicos, del Papa hacia abajo, nos bombardean con exhortaciones a luchar contra la cultura de la codicia y el consumo excesivo.Este espectáculo repugnante de moralización barata es una operación ideológica,si es que alguna vez ha habido una. La compulsión (a expandirse) inscrita en el sistema mismo se traduce en pecado personal, en una propensión psicológica privada o, como expuso uno de los teólogos cercanos al Papa, «la crisis actual no es una crisis del capitalismo sino la crisis de la moral». Incluso sectores de la izquierda siguen este camino. No es que falte anti-capitalismo en la actualidad. Hace un par de años estallaron protestas de okupas e incluso estamos asistiendo a una sobreabundancia de críticas de los horrores del capitalismo. Proliferan libros e investigaciones periodísticas sobre empresas que contaminan sin piedad nuestro medio ambiente, banqueros corruptos que siguen obteniendo cuantiosas primas mientras sus bancos son rescatados con dinero público, talleres clandestinos donde trabajan niños...
Hay, sin embargo, una pega a todas estas críticas. Lo que no se cuestiona en ellas, por implacables que puedan parecer, es el marco democrático-liberal en el que luchar contra estos excesos. El objetivo es democratizar el capitalismo, ampliar el control democrático sobre la economía a través de la presión de medios, investigaciones parlamentarias, leyes más estrictas, investigaciones policiales... Ahora bien, el sistema como tal no se cuestiona y su marco democrático institucional de Estado de Derecho sigue siendo la vaca sagrada que ni siquiera tocan las formulaciones más radicales de este «anticapitalismo ético», como el movimiento okupa.
El error que hay que evitar es el ejemplificado por la anécdota, apócrifa, tal vez, del economista keynesiano de izquierdas John Galbraith. Antes de un viaje a la URSS a finales de los 50, escribió a su amigo anticomunista Sidney Hook: «¡No te preocupes, no me voy a dejar seducir por los soviéticos y volver a casa diciendo que lo suyo es socialismo!». Hook respondió: «¡Pero si eso es lo que me preocupa, que regreses proclamando que la URSS no es socialista!». Lo que preocupaba a Hook era la defensa de la pureza del concepto: si las cosas no salen como deben al construir una sociedad socialista, eso no invalida la idea en sí, sólo significa que no se ha aplicado correctamente. ¿No detectamos la misma ingenuidad en los fundamentalistas del mercado?
Cuando, durante un debate televisivo en Francia, hace un par de años, Guy Sorman afirmó que democracia y capitalismo van forzosamente de la mano, no pude resistir hacerle la pregunta obvia: «Pero, ¿qué pasa con la China de hoy?». Replicó con gran brusquedad: «¡En China no hay capitalismo!». Para un pro-capitalista fanático como Sorman, si un país no es democrático, no es verdaderamente capitalista sino que practica una versión desfigurada del capitalismo. El error subyacente no es difícil de identificar. Es el mismo del chiste: «Mi novia nunca llega tarde a una cita porque, en el momento en que llega tarde, ¡ya no es mi novia!». Así es como el apologista del mercado explica la crisis de 2008: no fue el fracaso del libre mercado lo que la provocó sino la excesiva regulación. Es decir, el hecho de que nuestra economía de mercado no lo era de verdad sino que estaba bajo las garras del Estado de Bienestar. En los papeles de Panamá éste no es el caso. La corrupción no es una desviación contingente del sistema capitalista global, es parte de su funcionamiento básico.
La realidad que se desprende de los papeles de Panamá es la de la división de clases. Demuestran que los ricos viven en un mundo aparte en el que se aplican reglas diferentes, en el que el sistema legal y la autoridad de la policía están fuertemente tergiversados y no sólo protegen a los ricos sino que están preparados para retorcer de forma sistemática el imperio de la ley para complacerles a ellos. Recuérdese el chiste cruel de la película To Be Or Not to Be, de Lubitsch. Cuando se le pregunta acerca de los campos de concentración alemanes en la Polonia ocupada, el oficial nazi responde brutalmente: «Nosotros ponemos la concentración y los polacos, la acampada». ¿No puede predicarse eso mismo de la quiebra de Enron en 2002? No cabe duda de que los miles de empleados que perdieron sus puestos de trabajo y sus ahorros estaban expuestos a un riesgo. Pero lo cierto es que no tenían otra opción. El riesgo se les presentó como un destino ineludible. Aquellos que, por el contrario, tuvieron efectivamente una idea de los riesgos, así como la posibilidad de intervenir en la situación (los altos directivos) redujeron al mínimo sus riesgos al liquidar sus acciones y opciones antes de la quiebra. Vivimos en una sociedad de alternativas de riesgo, pero unos (los directivos de Wall Street) eligen las alternativas mientras que otros (la gente corriente que paga hipotecas) corren los riesgos.
Ya hay muchas reacciones de liberales de derechas a los papeles de Panamá que echan la culpa a los excesos de nuestro Estado de Bienestar (o a lo que queda de él). Como la riqueza está tan fuertemente gravada, no es de extrañar que haya quien trate de trasladarla a lugares con menores impuestos, lo que, en última instancia, no es ilegal. Por ridícula que sea esta excusa (lo que los papeles de Panamá revelan son transacciones que quebrantan la ley) este argumento tiene algo de verdad. En primer lugar, la línea que separa las transacciones legales de las ilegales se está volviendo cada vez más borrosa y con frecuencia se reduce a una cuestión de interpretación. En segundo lugar, los dueños de riquezas que las han trasladado a cuentas sin control y a paraísos fiscales no son monstruos codiciosos sino individuos que actúan como sujetos racionales que tratan de salvaguardar su patrimonio. En el capitalismo, no se puede tirar el agua sucia de la especulación financiera y mantener al bebé sano de la economía real: las aguas sucias son consanguíneas del bebé sano. No habría que tener miedo de llegar hasta el final en este caso. El sistema jurídico capitalista global en sí mismo es, en su dimensión más fundamental, corrupción legalizada. La cuestión de en qué punto empieza el delito (en el que las operaciones financieras son ilegales) no es por tanto legal sino eminentemente política, una cuestión de lucha por el poder.
Entonces, ¿por qué miles de empresarios y políticos han hecho lo que documentan los papeles de Panamá? La respuesta es la misma que la de la adivinanza jocosa y ordinaria: ¿por qué los perros se lamen los testículos (y los varones no lo hacemos)? Porque ellos pueden.
Slavoj Zizek, filósofo y crítico cultural, es profesor en la European Graduate School, director internacional del Birkbeck Institute for the Humanities (Universidad de Londres) e investigador senior en el Instituto de Sociología de la Universidad de Liubliana. Su última obra es Contragolpe absoluto. Para una refundación del materialismo dialéctico (Akal).












                          

La manipulación de los colores en el cine y la publicidad para inducir emociones (explicada por un experto): Con el fin de propiciar emociones e ideas específicas, los coloristas del cine y la publicidad utilizan matices específicos que naturalmente asociamos con ciertas ideas y estados de ánimo



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